
Por Gustavo Armando Santos Álvarez*
Sólo te llevo en el desierto, entre los silbidos llenos de tu dulce matiz rodeándome de desvelos. Así clavas las uñas formando circunferencias, confiándome en las barricas de caoba de tus ojos. De perpetuidades en sus roses con tu piel de durazno, la cual mis labios pelan y humedecen, ahí es donde me siento seguro, cuando tu aliento llega a mi oreja, cuando tus brazos rodean mi cuello, donde imagino ese hermoso holograma distante, no estas, solo esta tu fotografía.
De esta maldita impotencia que percibo mientras la vida se me va y el corazón se desmorona, temeroso estoy del día en que me vaya. El costo de mis impulsos me deja aquí con mi sufrimiento. Haciendo temblar el espacio cuando apareces acompañada en la cama sonriente y tentativa, ¡Hay Fátima si supieras! Las sorpresas y emociones que dejo guardadas y a veces congeladas, porque me niego a dejarlas desaparecer, de sentirlas, en este universo estúpido en el que a veces dejo la puerta abierta.
*Alumno egresado de la licenciatura en Comunicación.
0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home