
Por José Víctor Rodríguez Nájera*
Es una lástima que el presidente de la República (y sus asesores) aún no haya terminado de entender que tiene la oportunidad de pasar a la historia como un hombre ejemplar y un mandatario digno, a tan solo 180 días para entregar el cargo a su relevo.
Basta recordar el peso del poder que dejó caer hacia los pobladores de Atenco. La brutalidad que la que los policías estatales y municipales (operados y manipulados por agentes federales) dejaron ir en contra de los líderes de movimientos sociales y en sí, contra su población civil.
De este hecho de desprenden los abusos sexuales que los guardianes del orden presuntamente cometieron contra algunas de las mujeres que fueron detenidas en estos hechos. O el caso de extranjeros que se encontraron y detuvieron en el lugar, por el hecho de intentar observar los atropellos ante grabadoras o cámaras para ocuparlas más tarde en proyectos de divulgación científica, incluso ante el mismo gobierno federal.
O el caso de obreros mineros que protestaban en el estado de Michoacán por la imposición de un líder sindical de parte de las autoridades de la Secretaría del Trabajo, concretamente del gobierno Federal y que terminó en una gran batalla entre los manifestantes y policías federales.
Ambos casos evidencian la falta de tacto y preparación de nuestras autoridades policíacas, pero también, un nivel de autoritarismo extremo, como los que vivió la población universitaria mexicana en 1968, es decir, un “te callas, te aguantas y te chingas”, máxime cuando en los sucesos recientes perdieron la vida cuatro personas.
Compañero universitario, será posible que los dos ejemplos casos ejemplifiquen un gobierno autoritario, concretamente con rasgos fascistas. Habrá que recordar que en la Segunda Guerra Mundial quienes recibieron este tipo de sometimientos fue el pueblo Judío.
No pretendo describir que ante situaciones difíciles el Estado intente mediar con flores, sin embargo, hay que tener prudencia contra la población, debido a que las familias que perdieron a un familiar no lo podrán recuperar, incluso para aquellos que recibieron con mayor brutalidad golpes (entre ellos un compañero estudiante de la UNAM y habitante de Atenco y que permanece en estado de coma).
Entiendo que estos rasgos fascistas se mezclan con la evidente sociedad secreta del Yunque, que intenta, erróneamente y a toda costa, eliminar brotes de manifestaciones sociales, como sea, con tal de mirar a la elección federal del próximo mes, con el objetivo preciso de posicionar a Felipe Calderón como la única alternativa posible de la supuesta continuidad del "gobierno del cambio".
Empero, la sociedad intelectual repudia éstos hechos, y más, estas expresiones agresivas en pleno siglo XXI. De qué serviría acudir a la Universidad Nacional Autónoma de México si dejamos pasar actos tan cobardes como a los que me refiero. !No pasarán..! diría José Emilio Pacheco.
Señor Vicente Fox, dejaste pasar la oportunidad de mostrarle al mundo, pero principalmente al pueblo mexicano, el ancho de la sociedad, la prole, el pueblo, la banda, el barrio, que pudiste pasar a la historia como un presidente ejemplar. Pero no, pasarás irremediablemente como un presidente inculto, inútil, mentiroso, represor, oportunista y traidor a los intereses del pueblo de México, el mismo que fue engañado a través de la imágen, una falsa y triste imágen de la realidad.
*Alumno de la licenciatura en Comunicación.
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